Examen psico-motor

 

El desarrollo sensorial y psicomotor del niño en los primeros años de vida va a sentar las bases de una adecuada motricidad gruesa y fina y un adecuado desarrollo neurológico.

 

El movimiento es esencial para organizar el sistema nervioso central a nivel auditivo, visual, táctil y de equilibrio. El aprendizaje del niño se va a basar en éstas rutas de entrada de información.

El desarrollo motor y la integración de reflejos primitivos permiten adquirir una buena conciencia corporal y mejorar la relación entre ambos hemisferios cerebrales para afianzar la lateralidad. La lateralidad es imprescindible para tener unas referencias claras y orientarse en el espacio y el tiempo, para organizar la información en códigos alfanuméricos a nivel gráfico, su significado y valor dependen de la orientación y del lugar que ocupan.

 

Estas habilidades motoras y sensoriales nos ayudan a coordinar ambos campos visuales, tener movimientos oculares suaves y precisos que favorezcan la lectura y escritura, y a tener una adecuada direccionalidad y procesamiento visual.