Gafas graduadas y de sol

 

Venga a descubrir nuestras gafas de sol y graduadas de las principales marcas del mercado.

 

A la hora de elegir nuestra montura, es muy importante tener en cuenta las siguientes características:

  • TAMAÑO DEL FRENTE: El tamaño de la montura debe ser proporcional al tamaño de nuestra cara, evitando, en la medida de lo posible, que el marco nos limite el campo visual.  Además, según la particularidad de cada individuo debemos buscar diferentes modelos, por ejemplo:
    • MIOPES: Los miopes altos lograrán un efecto más estético eligiendo monturas bien centradas en el ojo y no muy grandes.
    • PRÉSBITAS: Los présbitas que deciden emplear una gafa de cerca como solución a su vista cansada, acertarán eligiendo una montura de media luna, la cual permita ver bien de cerca al bajar la mirada y mirar por fuera del marco de la gafa al mirar de lejos.

    • NIÑOS: En niños, es muy importante que la gafa quede bien centrada en el ojo para que no miren por fuera de la gafa. Para ello existen monturas específicas como las de puente invertido.

  • PUENTE NASAL: Deberemos elegir un puente nasal que apoye bien en nuestra nariz, ya que gran parte del peso de la gafa recae sobre esta parte de la cara, y por lo tanto el porte resultará mucho más cómodo si la gafa queda bien ajustada.
  • VARILLAS: Existen dos tipos de varillas, las que se ajustan detrás de la oreja y las que abrazan la cabeza. La mayoría de las monturas son del primer tipo, y en estos casos, deberemos escoger una longitud de varilla que nos permita un buen ajuste tras la oreja.
  • DISEÑO: Finalmente, y teniendo en cuenta todo lo anterior, deberemos elegir un diseño de montura que se adapte a nuestros gustos. Para ello, disponemos de distintos materiales en pasta o en metal. Por otro lado, podremos elegir entre una montura de aro completo, una media montura o una montura al aire, según queramos obtener un resultado más atrevido o más sofisticado.

 

Actualmente, todos conocemos la importancia de proteger nuestra piel en días soleados, sin embargo, debemos saber que nuestros ojos también precisan  protección frente a las radiaciones.

La radiación más perjudicial es considerada la ultravioleta, la cual es absorbida por la córnea y el cristalino, y puede producir lesiones tales como:

  • Conjuntivitis y lesiones corneales
  • Cataratas
  • Pinguécula, pterigum.

Además, la luz ultravioleta está relacionada con patologías más graves como degeneración macular asociada a la edad o cáncer.

Por todo ello, es imprescindible emplear gafas de sol homologadas que bloqueen el total de rayos UVA y UVB.

Esta protección no depende del color del cristal, sino del material de la lente.

Por otro lado, la radiación infrarroja también tiene efectos acumulativos, pudiendo provocar degeneración retiniana y acelerar la aparición de cataratas, así como contribuir a la evaporación de la lágrima.

 

La exposición prolongada a dispositivos electrónicos, tales como móviles, tablets, ordenadores o lámparas LED, puede producir sintomatología de fatiga visual, picor de ojos, dolor de cabeza o dificultad para conciliar el sueño. Esto es debido a la elevada emisión de luz azul de estos dispositivos.

 

La luz azul en dosis moderadas es necesaria para el correcto funcionamiento de los ciclos circadianos, es decir, para conciliar el sueño. Sin embargo, si hacemos abuso de esta radiación, como actualmente sucede con la aparición de las tecnologías digitales, podemos llegar a alterar estos ciclos circadianos y padecer insomnio.

Por otro lado, la luz azul es la que más se dispersa, es decir, la que produce más destellos (la utilizan los coches de policía para llamar la atención), por lo que el uso de lentes con protección frente a luz azul puede disminuir los destellos incómodos y reducir el exceso de radiación perjudicial.

 

Finalmente, algunos estudios sugieren que altas exposiciones a luz azul pueden ser perjudiciales para la salud ocular.